Cuando consigues un coche que deseas desde lo más profundo, como le pasó a Pepe con su Nissan 200 S14; las evoluciones, mejoras, quebraderos de cabeza y por qué no, disgustos, seguro que aparecerán, eso hay que tenerlo bien claro. Pero, cuando el sentimiento hacia una carrocería bordea el deseo de la velocidad, los derrapes y las monturas tracción trasera, estás perdido. Sólo piensas en Drift. Como los enfermos de Ira Performance, Aranjuez.
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