Alfa Romeo 33, el Transformer

Parece que Michael Bay, director de la película Transformers, hubiera fijado su objetivo en la brutal transformación del Alfa de Ariel. Un coche mutante que sin duda, da mucho juego.

También parece que este Alfa 33 se haya visto homenajeado por la “peli” basada en los famosos juguetes de los Transformers, esa dónde dos razas de alienígenas, los Autobots y los Decepticons jamás esperarían encontrarse con una tercera, sin ficción, auténtica como las horas de trabajo que llevó construirlo, y sin embargo, no está aquí para salvar al mundo de ninguna amenaza, simplemente, llegó para que el resto de los mortales podamos deleitarnos con una transformación tan grandiosa como original. Lo cierto es que, personalmente, he vivido varias de las transformaciones que Ariel ha llevado a cabo en su Alfa Romeo, cada cual más espectacular e insuperable. También debo decir que es una suerte haber visto casi toda la evolución del Alfita para así, saber y poder valorar el esfuerzo y la dedicación volcada sobre esta máquina, algo que sólo pueden saber los más aventurados de esta afición, sin olvidar a sus respectivas, por supuesto.

Evolución constante

Siempre en constante evolución, de esta manera es casi imposible saber cuando quedará zanjada esta obra, algo bastante difícil en esto del tuning. La elección del color, la aplicación de la fibra de carbono, metacrilatos… La última y más drástica metamorfosis estaba en camino, los angulosos pasos de rueda fueron literalmente arrancados de la carrocería hasta devolverle casi su aspecto original, frontal completamente nuevo, monoblock, de apertura completa, capó aletas y paragolpes, para dejar el motor al descubierto.

Por las entradas del capo se ve el motor

Manos a la obra, realojamiento de los radiadores del aire acondicionado, ahora ubicados en los laterales. Nuevas formas más redondeadas para la delantera, defensa de Peugeot 206 GT, toma de aire EVO VI y una calandra muy calculada, agresiva. Faros delantero de Opel Vectra, antinieblas de 206 y para remate, una matricula escamoteable, motorizada con elementos de un elevalunas.

Metidos en faena, las aletas delanteras van cogiendo forma, solo una pieza para toda la parte delantera, molde, y fabricación de la primera prueba en poliéster. Alisado de las molduras de las puertas, supresión de manillas traseras, fabricación de las anteriores en fibra de carbono, y sistema vertical de apertura de las puertas delanteras. Uf!. Se dice pronto. Las taloneras de tipo M3 de retorcidas se prolongaron para coger la forma del ensanchamiento lateral, mismo procedimiento, molde y fabricación de piezas definitivas. Por arriba, el techo también recibió sus cambios, suspensión de aristas y vierteaguas. Además para obtener la forma actual redondeada, se superpuso una chapa, se cortó a medida el sobrante y se estiró 20mm sobre el montante para ser soldada definitivamente al coche.

Por las entradas del capo se ve el motor

Luego los retrovisores, modificados sobre unos de tipo M3, que se recortaron y soldaron los huecos del soporte para ser unidos a una base de poliéster. Después las aletas traseras, 9 cm de desplazamiento para quedar unidas a la zaga, y es aquí donde la imaginación de Ariel roza los límites del diseño; el alerón construido en carbono plateado y metacrilato, acero inoxidable y PVC. El portón trasero merece la pena mirarlo con el máximo detalle “se realizó una matriz que sufrió la supresión de anagramas y catadióptricos, se alisó el hueco de la matricula reubicándola en el paragolpes trasero. La matriz se realizo en chapa con una modificación integral de su forma, solo conserva original la parte donde reposa el alerón. El vierteaguas del maletero drena el agua al exterior y permite ver el interior del maletero

El interior del transformer.

Interior del alfa 33

Solamente un vistazo al interior basta para saber que el Alfa apenas guarda semejanza a lo que fue en sus míticos años 90. Los asientos en carbono necesitaron tres moldes para llegar a su forma original, pomo y freno de mano Isotta, volante de exposición en metacrilato, realizado por la madre de Ariel (todo hay que decirlo), y volante de conducción Sparco modelo Ring. Consola, salpicadero, paneles, techo… Todo tapizado en polipiel blanca y demás detalles también pintados en blanco. Espejo interior en vinilo ácido. Iluminación interior con alógenos y neones, un tubo plástico translucido e iluminado divide las plazas traseras, subwoofer suspendido sobre los elementos de la neumática. En fin, una pasada, un juguete, un capricho, incluso un Transformer, será lo que tu quieras, te gustará o no… Pero ahí está, es real y se mueve por las “conces” a presentar batalla bajo su propio lema: Nada es imposible.

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